Obtener la sentencia de divorcio no marca el final de todas las cuestiones legales, el proceso legal no concluye el día que el juez o el notario firma la resolución o sentencia. En la legislación boliviana, para que el divorcio sea formalmente efectivo frente a instituciones públicas, bancos y terceros, es indispensable realizar una serie de trámites administrativos y de ejecución.
Si ya obtuviste tu sentencia o acta notarial, es importante conocer lo que sigue, aquí te explicamos qué debes hacer para proteger tus derechos patrimoniales y familiares.
Tener la sentencia firmada no cambia automáticamente tu estado civil en el sistema Nacional. Para que el Estado Boliviano reconozca que ya no estás casado(a), debes registrar la cancelación.
Una vez que el SERECÍ ha actualizado tu historial cívico, el siguiente paso es renovar tu documento de identidad ante el Servicio General de Identificación Personal (SEGIP).
Nota importante: Mantener tu cédula de identidad actualizada previene observaciones en trámites de compra venta, bancarios, viajes al exterior o firma de cualquier contrato.
Si durante el divorcio acordaron o el juez dispuso la división de inmuebles, vehículos u otros bienes sujetados a registro, la sentencia por sí sola no cambia la propiedad en las instituciones correspondientes:
Advertencia legal: Si no realizas el cambio de titularidad en Derechos Reales o el RUAT, el bien continuará apareciendo a nombre de ambos, lo que generará trabas al momento de querer venderlo o heredarlo en el futuro.
Si en la sentencia o acuerdo se estableció el pago de asistencia familiar para los hijos menores de edad, la Ley N° 603 (Código de las Familias y del Proceso Familiar) dispone un mecanismo claro y transparente para el depósito de esta pensión.
El divorcio extingue el vínculo cónyugal, pero no elimina la patria potestad ni las responsabilidades parentales.
En el derecho de familia boliviano, las decisiones referidas a los hijos no causan estado de cosa juzgada absoluta. Esto significa que determinados aspectos se pueden revisar si cambian las circunstancias:
Depende de las circunstancias del caso.
El divorcio y la división de bienes son situaciones relacionadas, pero no siempre ocurren al mismo tiempo. El divorcio queda concluido, posteriormente se inicia un procedimiento para determinar la liquidación y distribución del patrimonio común (división y partición de bienes gananciales).
Cuando existe acuerdo entre los ex cónyuges sobre la forma de dividir los bienes, la solución es más rápida y sencilla. Sin embargo, cuando existe desacuerdo sobre la propiedad, el valor o la distribución de los bienes, es necesario acudir a la vía judicial.
Las deudas adquiridas durante el matrimonio también pueden generar consecuencias después del divorcio.
No todas las obligaciones económicas corresponden automáticamente a ambos ex cónyuges. Por ejemplo, una deuda asumida para adquirir un inmueble familiar, cubrir necesidades del hogar o realizar gastos comunes puede tener un tratamiento diferente a una obligación contraída exclusivamente para beneficio personal de uno de los cónyuges.
La existencia del divorcio no elimina las obligaciones frente a terceros. Es decir, si existe una deuda con una entidad financiera, una persona o una institución, el acreedor podrá exigir su cumplimiento conforme a las condiciones de la obligación asumida. Por ello, al momento de resolver la situación patrimonial posterior al divorcio, no solo deben considerarse los bienes existentes, sino también las cargas y obligaciones pendientes.
Sí. El divorcio termina la relación matrimonial, pero no elimina las obligaciones de los padres respecto de sus hijos. Ambos progenitores deben continuar contribuyendo a su desarrollo, incluyendo alimentación, educación, salud y cuidado.
No necesariamente. El progenitor que no tiene la guarda mantiene el derecho y la obligación de relacionarse con sus hijos mediante un régimen de visitas establecido de común acuerdo o por decisión judicial.
No, la disolución del matrimonio no implica que todos los bienes gananciales queden repartidos automáticamente. Si existen bienes comunes pendientes, puede ser necesario realizar un proceso de división y partición de bienes.
Sí. Una vez que el divorcio se encuentra legalmente concluido y registrado, la persona puede contraer un nuevo matrimonio cumpliendo los requisitos establecidos por la normativa boliviana.
El divorcio en Bolivia no representa únicamente la terminación del vínculo matrimonial, después del divorcio es importante verificar la situación de los hijos, cumplir con las obligaciones de asistencia familiar, resolver los asuntos patrimoniales pendientes, actualizar documentos y revisar cualquier disposición relacionada con el patrimonio personal.
Por ello, además de conocer el procedimiento para divorciarse, es importante comprender qué consecuencias produce el divorcio y qué acciones deben realizarse después de su conclusión.
En situaciones donde existan hijos menores, bienes importantes, deudas o conflictos familiares, contar con asesoramiento jurídico especializado permite tomar decisiones adecuadas conforme a la legislación boliviana.
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